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martes, 30 de octubre de 2012

Pobreza y minoridad

“¡Oh, pobreza bienaventurada, que da riquezas eternas a quienes la aman y abrazan! ¡Oh, pobreza santa, por la cual, a quienes la poseen y desean, Dios les promete el Reino de los Cielos, y sin duda alguna les ofrece la gloria eterna y la vida bienaventurada! ¡Oh, piadosa pobreza, a la que se dignó abrazar con predilección el Señor Jesucristo… “ (1 Cl,15-17)

Siguiendo el ejemplo de nuestros Santos Padres Francisco y Clara, el “privilegio de la pobreza”, el “vivir sin nada propio”, es para nosotras la prueba de nuestra fe y de la autenticidad de nuestro compromiso con el Señor. En la pobreza auténtica experimentamos hasta qué punto somos amadas y custodiadas por un Padre espléndido y misericordioso. Es una forma de amar a Quien nos amó primero, dejándonos en sus manos providentes; es una confianza radical en la fidelidad y amor de Dios para con nosotras, teniendo en cuenta que no hay verdadera pobreza sin humildad, sin minoridad y sin asumir la humillación que nos puede venir de los otros y del mundo.

“Yo, el Hermano Francisco, pequeñuelo, quiero seguir la vida y la pobreza del Altísimo Señor Nuestro Jesucristo y de su Santísima Madre, y perseverar en ella hasta el fin; y os ruego, mis señoras, y os doy el consejo de que siempre viváis en esta santísima vida y pobreza. Y protegeos mucho, para que de ninguna manera os apartéis jamás de ella por la enseñanza o consejo de alguien.” (
Regla VI,7-9)


Santa Clara lava los pies a sus Hermanas

martes, 23 de octubre de 2012

Fraternidad

“Mantengan entre todas la unidad del mutuo amor que es vínculo de perfección” (Regla X,7)


La fraternidad evangélica es para San Francisco y Santa Clara uno de los ejes entorno al que gira nuestra vida. Esta fraternidad parte de una experiencia de fe: “cuando el Señor me dio Hermanos”, dirá San Francisco en su Testamento; “juntamente con las pocas Hermanas que el Señor me había dado a raíz de mi conversión”, nos dice en su Testamento Santa Clara.



“Amándoos mutuamente con la caridad de Cristo, mostrad exteriormente por las obras el amor que interiormente os alienta, a fin de que, estimuladas las Hermanas con este ejemplo, crezcan siempre en el amor de Dios y en la caridad recíproca” (Testamento)

Surge así el valor inestimable del don de la fraternidad, de la comunión de vida en fraternidad, de la vida en comunión de amor. No en vano, San Francisco es considerado el “Hermano universal”, y Santa Clara ha sido definida como “fuego de caridad, miel de bondad, lazo de paz y comunión de fraternidad”. Por eso nosotras vivimos una alegría fraterna que no acaba sino que se esparce. Y es esta fraternidad el lugar en el que el Evangelio es vivido en lo cotidiano. La vida fraterna es nuestro rostro, vocación y misión, nuestra forma de vivir el Evangelio y dar testimonio de Cristo.

martes, 16 de octubre de 2012

Contemplación


“Orar continuamente al Señor con un corazón puro" (Regla X,10)

Somos monjas contemplativas que seguimos la vida evangélica abrazada por Santa Clara, siguiendo el ejemplo de Nuestro Padre San Francisco, siendo este seguimiento nuestra respuesta al amor de Dios revelado en la Encarnación, Vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Y así como la Virgen María “guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón” (Lc 2,51), nosotras contemplamos en el Evangelio los misterios de Jesucristo y su camino de perfección.



“Observa, considera, contempla, con el anhelo de imitarle, a tu Esposo, el más bello entre los hijos de los hombres” (2 Cta)



La contemplación es el corazón de nuestra vida, y por la oración nos unimos también al corazón de todos los hombres, a quienes encomendamos al Señor en sus penas y alegrías. La Santa Misa es el centro de nuestra jornada monástica, y a lo largo del día nos unimos a la oración de toda la Iglesia con las alabanzas del Oficio Divino (Oficio de Lecturas, Laudes, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas). Con el Santo Rosario oramos a la Virgen Madre y con Ella, siempre al pie de la Cruz de su Hijo y Esposo Nuestro. La oración mental alimenta nuestras almas en la unión con Dios, y con la Adoración de su Cuerpo y Sangre testimoniamos nuestra fe en su Presencia Real y le agradecemos el don de sí mismo para que nosotras vivamos en Él.



martes, 9 de octubre de 2012

Forma de vida

“El Hijo de Dios se hizo para nosotras Camino” (Testamento)


Nuestra Forma de Vida es ésta: guardar el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin propio y en castidad” (Regla I,2). Se encuentra consignada en la Regla de Santa Clara y en las Constituciones Generales que la interpretan. Nuestra Madre Clara redactó ella misma la Regla, la primera compuesta por una mujer, que fue aprobada el 9 de agosto de 1253 por el Papa Inocencio IV. Clara murió con la Regla en las manos dos días después.


Nosotras seguimos el ejemplo de Nuestra Madre Santa Clara, en el estilo de vida inspirado a San Francisco, del que Nuestra Madre se consideró “su plantita”. Nuestra vida consiste en contemplar a Nuestro Señor Jesucristo, Pobre y Crucificado, uniéndonos a Él a través de la vida de oración, fraternidad y trabajo: “Fija tu mente en el espejo de la Eternidad, fija tu alma en el esplendor de la Gloria, fija tu corazón en la figura de la Divina Sustancia, y transfórmate toda entera, por la contemplación, en imagen de su Divinidad” (3 Cta).

lunes, 10 de septiembre de 2012

Fechas de una vida.

El nombre de Clara de Asís se repite mucho. Pero ¿Quién fué santa Clara?. Ella es la encarnación femenina del franciscanismo. Nos vamos a asomar a su vida por medio de unas sencillas fechas que te sitúen.
1193. El 13 de diciembre nace en Asís, la niña Clara Favarone.
1200. Se declara la guerra entre el pueblo, la burguesía y los nobles de Asís. La familia de Clara se exilia a Perugia.
1206. Su paisano Francisco, tras la conversión, inicia una nueva vida.
1207. Francisco restaura San Damián y profetiza sobre las "damas pobres" que allí han de fructificar.
1208. La familia de Clara retorna a Asís. Con sus padres vienen las cuatro hijas: Penenda, Clara, Inés y Beatriz

1212. El 18 de marzo, Domingo de Ramos, Clara se consagra a Cristo en la Porciúncula. El 14 de abil, se le une su hermana Inés.
1216. Inocencio III otorga a Clara el privilegio de la pobreza.
1225. Francisco, enfermo, cuidado por Clara y sus hermanas, compone en San Damián el "Cántico de las criaturas".
1226. Muere Francisco de Asís.
1236. Fundación del primer convento de clarisas en España, en Barcelona.
1240. Asís es invadido por tropas sarracenas.
1245. Inocencio IV aprueba y promulga la nueva regla escrita por Clara.
1250. Clara redacta su testamento.
1253. EL 9 de agosto aparace la bula de aprobación de la Regla. El 11 de agosto muere Clara de Asís.
1255. Alejando IV canoniza a Clara en Agnani.

viernes, 13 de julio de 2012

SER CLARISAS

¿QUÉ ES SER CLARISA?
1. Cuando Clara se plantea el sentido de su vida, lo encuentra en Jesucristo y su mensaje.
Ella observa el ambiente social que le rodea, los valores de su tiempo y ve que están muy lejos del evangelio.
Una vez que encuentra respuesta a sus interrogantes existenciales, “feliz de haber encontrado la perla, vende todo lo que tiene” (Mt. 13,44).
2. Para Clara, haberse encontrado con la persona de Jesucristo y su buena nueva, la lanza a un nuevo estilo de vida, definido por tres actitudes:
Desprenderse de todas la cosas y liberar el corazón de todo lo material.
Es desde el amor donde se entiende vivir sin nada propio. Y quizás, te preguntas ¿Acaso está mal tener posesiones?
Las cosas en si no son buenas o malas, depende del uso que le demos; la actitud que tengamos hacia aquello.
Y dirá Santa Clara: “ Cuando ponemos el corazón en algo material, perdemos el fruto de la caridad”.
Espiritualmente hablando, la hermana pobre es aquella que todo lo espera de Dios. Él es su único y su todo. (Esto es la POBREZA).
Saborear la Palabra, el mensaje de la Verdad y ser dócil a la voluntad del Padre de las misericordias. En la medida que la clarisa es receptiva a la palabra se acerca a la luz, la acoge, la medita, la asimila en la mente y en el corazón está siendo fiel a su vocación cristiana-franciscana-clariana. (Esto es la OBEDIENCIA).
Entregarse con todo el corazón y con toda el alma, con todo el afecto y con todo el ser al que del todo se entregó por nuestro amor. Uno descubre el amor que Dios nos tiene y que todos somos hermanos de un mismo Padre. Por ello la clarisa no está hecha para la exclusividad sino para la universalidad.
La hermana entrega todas sus aspiraciones humanas al servicio del Reino de Dios. (Esto es la CASTIDAD).
3. COMTEMPLACIÓN
Digamos que el eje sobre el cual se apoya nuestra vida es en la contemplación de Dios, tal como nos lo muestra Jesucristo.
Para una clarisa, contemplar es su razón de ser.
Y ¿qué es contemplar?- me preguntas.
Te lo contaré lo más sencillamente posible:
Contemplar es descubrir una Presencia detrás de algo, de alguien, de circunstancias, etc... Es como ese sexto sentido que te hace descubrirla presencia amorosa de todo un Dios que nos envuelve. Es sencillo:
La hermana clarisa es una continua buscadora de las huellas de Dios, por eso su vida cotidiana se convierte toda ella en contemplación. (Esta es su tarea principal, sabiendo que Dios es su origen y su meta; el sentido de su vida; su amor).
Para mantenernos en es dinámica de comunión con Dios estamos continuamente alimentando el espíritu.
¿CÓMO?
Buscamos encontrarnos con Él en:
La Eucaristía como centro de nuestra vida de fe.
En la liturgia de las Horas que reza toda la Iglesia.
En el tiempo dedicado a la oración personal, donde nos disponemos a escuchar cual es su voluntad.
En la lectura de la Sagrada Escritura, especialmente en las evangelios, donde la Palabra de Jesús nos interpela, nos interroga y espera una respuesta generosa.
En el silencio de todo el ser.( paz y armonía interior).
En el constante deseo de superación; de conocerle más y mejor para acercarnos cada vez más; estar dispuestas a revisar los esquemas internos y evangelizarlos. (formación).
En todo aquello que predisponga nuestro espíritu par buscar a Dios con un Corazón sincero.
La contemplación de una clarisa es Cristocéntrica( Cristo es el centro). Tiene gran devoción a María, madre en la fe y maestra de contemplación.
4. LA FRATERNIDAD.
Cuando una persona ha sentido, intuido la llamada a seguir a Cristo en el carisma franciscano-clariano lo que encuentra es una nueva familia -unida en torno a Jesús-, compartiendo la vocación y la vida misma con lazos más fuertes que los de sangre- con los lazos de la fe.
Pero ¿Cómo aprender a ser hermana?
Primero conociéndose y aceptándose una a sí misma.
Luego compartiendo todos esos valores que posibilitan vivir en familia como el respeto, el servicio, la alegría, el apoyo de iniciativas, el goza por el éxito de las demás, la confianza mutua, etc..
Cuando todas compartimos lo que somos y tenemos, estamos construyendo fraternidad. Esto supone superar los bienes individuales por el bien común; es pensar en plurar; salir uno de sí mismo.
La fraternidad se convierte es lugar de encuentro con Dios. Dice Jesús que ” en esto se conocerán que somos sus discípulos, en que nos amamos unas a otras”.
Clara defenderá por todos los medios “la santa unidad” en la vida de las hermanas. De ahí, que nosotras cuidemos el estilo de vida común ; la participación en los actos de la fraternidad (oración y trabajo). “Juntas en las alegrías, en las tristezas, en la salud y en la enfermedad”.
La fraternidad de una clarisa es universal, salta los muros del convento y llega a todos los lugares,”hermana de todos”.
5. EL SERVICIO
Jesús en la última cena dice: “quien quiera ser el mayor, hágase el menor y el servidor de todos. Y , así como yo acabo de hacer, haced también vosotros ” (Jn. 13,14-16).
Cuando vives sabiendo que todo es un don de Dios , se ensancha el corazón; se vive desde la gratuidad, la sencillez, la alegría, la pobreza, la humildad y crea un ambiente de bienaventuranza, de fiesta.
6. MISIÓN.
¿ Qué aportáis vosotras a la sociedad, en la Iglesia y en el mundo? Y ¿qué sentido tiene estar dentro de un monasterio cuando hay tantas necesidades fuera?
La hermana clarisa se hace evangelio viviente dedicando su tiempo, su vida al Amor; Siendo hermana para sus hermanas; brindándose ayuda y apoyo mutuos como personas pacifica, alegres y sencillas de corazón.
Y ahora si quieres entender mira desde otra perspectiva, desde la fe:
Precisamente nuestra no eficacia o no productividad, nuestra modo de ser crea una misteriosa fuente de fecundidad apostólica para todos : Irradiamos lo que vosotras llamáis “energía positiva” pero ahora ven tú a mi idioma:
Es – ni más ni menos- que vivir desde el amor, crear amor y dar amor. Y ese amor no conoce fronteras ¿ lo entiendes?
Pero no caminamos en solitario. Nos sentimos complementadas (en nuestra tarea) por nuestros hermanos menores (franciscanos) y nuestros hermanos seglares(o.f.s) en la tarea de la predicación y anuncio del Evangelio.