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jueves, 3 de agosto de 2017

FIESTA DE NUESTRA MADRE SANTA CLARA DE ASÍS


El viernes 11 de Agosto, a las 18.00 h. os invitamos a asistir a la celebración Eucarística presidida por el Padre Enrique Trigueros, Prior de la Trapa de Dueñas  (Palencia).

Al finalizar la Santa Misa se venerará la Reliquia de Sta. Clara de Asís, y podrán conversar con la Comunidad Clarisa carrionesa en el locutorio bajo; donde se ofrece el tradicional vino español.


viernes, 12 de agosto de 2016

jueves, 6 de agosto de 2015

SOLEMNIDAD DE SANTA CLARA - 2015

SOLEMNIDAD DE SANTA CLARA, Martes, 11 de Agosto. La Comunidad de RR.MM Clarisas de Carrión de los Condes (Palencia) les invita a asistir y participar en la Solemne Eucaristía que se celebrará, Dios mediante, en la Iglesia Conventual de nuestro Monasterio, a las 18'00 h., y será presidida por el Padre José González OFM, Asistente Federal.



domingo, 11 de agosto de 2013

FESTIVIDAD DE SANTA CLARA - 2013

El día de Santa Clara de Asís la misa mayor, se celebró la eucarística presidida por el Cardenal fray Carlos Amigo Vallejo y concelebrada por seis sacerdotes, finalizando con la veneración de la reliquia de Nuestra Madre Santa Clara.





martes, 2 de octubre de 2012

Santa Clara de Asís

Santa Clara



Santa Clara (1193-1253)

Clara significa: "vida transparente".

"El amor que no puede sufrir no es digno de ese nombre" (Santa Clara)

Clara nació en Asís, Italia, en 1193. Su padre, Favarone Offeduccio, era un caballero rico y poderoso. Su madre, Ortolana, descendiente de familia noble y feudal, era una mujer muy cristiana, de ardiente piedad y de gran celo por el Señor. Desde sus primeros años Clara se vio dotada de innumerables virtudes y aunque su ambiente familiar pedía otra cosa de ella, siempre desde pequeña fue asidua a la oración y mortificación. Siempre mostró gran desagrado por las cosas del mundo y gran amor y deseo por crecer cada día en su vida espiritual.

Ya en ese entonces se oía hablar de los Hermanos Menores, como se les llamaba a los seguidores de San Francisco. Clara sentía gran compasión y gran amor por ellos, aunque tenía prohibido verles y hablarles. Ella cuidaba de ellos y les proveía enviando a una de las criadas de la casa. Le llamaba mucho la atención cómo los frailes gastaban su tiempo y sus energías cuidando a los leprosos. Todo lo que ellos eran y hacían le llamaba mucho la atención y se sentía unida de corazón a ellos y a su visión de la vida evangélica.

Su llamada y su encuentro con San Francisco

La conversión de Clara hacia la vida de plena santidad se efectuó al oír un sermón de San Francisco de Asís. En 1210, cuando ella tenía 18 años, San Francisco predicó en la catedral de Asís los sermones de Cuaresma e insistió en que para tener plena libertad para seguir a Jesucristo hay que librarse de las riquezas y bienes materiales. Al oír las palabras: "Éste es el tiempo favorable... es el momento... ha llegado el tiempo de dirigirme hacia El que me habla al corazón desde hace tiempo... es el tiempo de optar, de escoger...", sintió una gran confirmación de todo lo que venía experimentando en su interior.

Durante todo el día y la noche, meditó en aquellas palabras que habían calado en lo más profundo de su corazón. Tomó esa misma noche la decisión de comunicárselo a Francisco y de no dejar que ningún obstáculo la detuviera en responder al llamado del Señor, depositando en Él toda su fuerza y entereza. Cuando su corazón comprendió la amargura, el odio, la enemistad y la codicia que movía a los hombres a la guerra fraticida comprendió que esta forma de vida era como la espada afilada que un día traspasó el Corazón de Jesús. No quiso tener nada que ver con eso, no quiso otro señor mas que el que dio la vida por todos, aquel que se entrega pobremente en la Eucaristía para alimentarnos diariamente.

El que en la oscuridad es la Luz y que todo lo cambia y todo lo puede, Aquel que es puro Amor. Renace en ella un ardiente amor y un deseo de entregarse a Dios de una manera total y radical. Clara sabía que el hecho de tomar esta determinación de seguir a Cristo y sobre todo de entregar su vida a la visión revelada a San Francisco, iba a ser causa de gran oposición familiar, pues el solo hecho de la presencia de los Hermanos Menores en Asís estaba ya cuestionando la tradicional forma de vida y las costumbres que mantenían intocables los estratos sociales y sus privilegios.

A los pobres les daba una esperanza de encontrar su dignidad, mientras que los ricos comprendían que el Evangelio bien vivido exponía por contraste sus egoísmos a la luz del día. Para Clara el reto era muy grande. Siendo la primera mujer en seguirle, su vinculación con Francisco podía ser mal entendida.


Santa Clara se fuga de su casa el 18 de marzo de 1212, un Domingo de Ramos, empezando así la gran aventura de su vocación. Se sobrepuso a los obstáculos y al miedo para darle una respuesta concreta al llamado que el Señor había puesto en su corazón. Llega a la humilde capilla de la Porciúncula donde la esperaban Francisco y los demás Hermanos Menores y se consagra al Señor por manos de Francisco.

Empiezan las renuncias

De rodillas ante San Francisco, hizo Clara la promesa de renunciar a las riquezas y comodidades del mundo y de dedicarse a una vida de oración, pobreza y penitencia. El santo, como primer paso, tomó unas tijeras y le cortó su larga y hermosa cabellera, y le colocó en la cabeza un sencillo manto.

Para Santa Clara la humildad es pobreza de espíritu y esta pobreza se convierte en obediencia, en servicio y en deseos de darse sin límites a los demás. Días más tarde fue trasladada temporalmente, por seguridad, a las monjas Benedictinas, ya que su padre, al darse cuenta de su fuga, sale furioso en su búsqueda con la determinación de llevársela de vuelta al palacio. Pero la firme convicción de Clara, a pesar de sus cortos años de edad, obligan finalmente al Caballero Offeduccio a dejarla.

San Francisco, preocupado por su seguridad dispone trasladarla a otro monasterio de Benedictinas situado en San Angelo. Allí la sigue su hermana Inés, quien fue una de las mayores colaboradoras en la expansión de la Orden y la hija espiritual predilecta de Santa Clara. Le sigue también su prima Pacífica. San Francisco les reconstruye la capilla de San Damián, lugar donde el Señor había hablado a su corazón diciéndole: "Reconstruye mi Iglesia". Esas palabras del Señor habían llegado a lo más profundo de su ser y lo llevó al más grande anonadamiento y abandono en el Señor. Gracias a esa respuesta de amor, de su gran "Sí" al Señor, había dado vida a una gran obra, que hoy vemos y conocemos como la Orden franciscana.


Cuando se trasladan las primeras Clarisas a San Damián, San Francisco pone al frente de la comunidad, como guía de las Damas Pobres a Santa Clara. Al principio le costó aceptarlo pues por su gran humildad deseaba ser la última y ser la servidora, la esclava de las esclavas del Señor. Pero acepta y con verdadero temor asume la carga que se le impone, entiende que es el medio de renunciar a su libertad y ser verdaderamente esclava. Así se convierte en la madre amorosa de sus hijas espirituales, siendo fiel custodia y prodigiosa sanadora de las enfermas.

Desde que fue nombrada Madre de la comunidad, ella quiso ser ejemplo vivo de la visión que trasmitía, pidiendo siempre a sus hijas que todo lo que el Señor había revelado para la Orden se viviera en plenitud. Siempre atenta a la necesidades de cada una de sus hijas y revelando su ternura y su atención de Madre. Clara acostumbraba a tomar los trabajos más difíciles, y servir hasta en lo mínimo a cada una. Pendiente de los detalles más pequeños y siendo testimonio de ese corazón de Madre y de esa verdadera respuesta al llamado y responsabilidad que el Señor había puesto en sus manos.

Por el testimonio de las mismas hermanas que convivieron con ella se sabe que muchas veces, cuando hacía mucho frío, se levantaba a abrigar a sus hijas y a las que eran más delicadas les cedía su manta. A pesar de ello, Clara lloraba por sentir que no mortificaba suficiente su cuerpo. Cuando hacía falta pan para sus hijas, ayunaba sonriente y si el sayal de alguna de las Hermanas lucía más viejo, ella se lo cambiaba dándole el suyo. Su vida entera fue una completa dádiva de amor al servicio y a la mortificación.

Tenía gran entusiasmo al ejercer toda clase de sacrificios y penitencias. Su gozo al sufrir por Cristo era algo muy evidente. Este fue el mayor ejemplo que dio a sus hijas. La humildad brilló grandemente en Santa Clara y una de las más grandes pruebas de su humildad fue su forma de vida en el convento, siempre sirviendo con sus enseñanzas, sus cuidados, su protección y su corrección. La responsabilidad que el Señor había puesto en sus manos no la utilizó para imponer o para simplemente mandar en el nombre del Señor. Lo que ella mandaba a sus hijas lo cumplía primero ella misma con toda perfección.

Se exigía más de lo que pedía a sus Hermanas. Hacía los trabajos más costosos y daba amor y protección a cada una de sus hijas. Buscaba lavarle los pies a las que llegaban cansadas de mendigar el sustento diario. Lavaba a las enfermas y no había trabajo que ella despreciara pues todo lo hacía con sumo amor y con suprema humildad.

"En una ocasión, después de haberle lavado los pies a una de las Hermanas, quiso besarlos. La Hermana, resistiendo aquel acto de su fundadora, retiró el pie y accidentalmente golpeó el rostro a Clara. Pese al moretón y la sangre que había salido de su nariz, volvió a tomar con ternura el pie de la Hermana y lo besó."

Con su gran pobreza manifestaba su anhelo de no poseer nada más que al Señor. Y esto lo exigía a todas sus hijas. Para ella la Santa Pobreza era la reina de la casa. Rechazó toda posesión y renta, y su mayor anhelo era alcanzar de los Papas el privilegio de la pobreza, que por fin fue otorgado por el Papa Inocencio III. Para Santa Clara la pobreza era el camino en donde uno podía alcanzar más perfectamente esa unión con Cristo. Este amor por la pobreza nacía de la visión de Cristo pobre, de Cristo Redentor y Rey del mundo, nacido en el pesebre. Aquel que es el Rey y, sin embargo, no tuvo nada ni exigió nada terrenal para si y cuya única posesión era vivir la voluntad del Padre. La pobreza alcanzada en el pesebre y llevada a su culmen en la Cruz. Cristo pobre cuyo único deseo fue obedecer y amar.

La vida de Santa Clara fue una constante lucha por despegarse de todo aquello que la apartaba del Amor y todo lo que le limitara su corazón de tener como único y gran amor al Señor y el deseo por la salvación de las almas. La pobreza la conducía a un verdadero abandono en la Providencia de Dios. Ella, al igual que San Francisco, veía en la pobreza ese deseo de imitación total de Jesucristo. No como una gran exigencia opresiva sino como la manera y forma de vida que el Señor les pedía y la manera para mejor proyectar al mundo la verdadera imagen de Cristo y Su Evangelio.


Siguiendo las enseñanzas y ejemplos de su maestro San Francisco, quiso Santa Clara que sus conventos no tuvieran riquezas ni rentas de ninguna clase. Y, aunque muchas veces le ofrecieran regalos de bienes para asegurar el futuro de sus religiosas, no los quiso aceptar. Al Sumo Pontífice que le ofrecía unas rentas para su convento le escribió: "Santo Padre: le suplico que me absuelva y me libere de todos mis pecados, pero no me absuelva ni me libre de la obligación que tengo de ser pobre como lo fue Jesucristo". A quienes le decían que había que pensar en el futuro, les respondía con aquellas palabras de Jesús: "Mi Padre celestial que alimenta a las avecillas del campo, nos sabrá alimentar también a nosotros".

Mortificación de su cuerpo

Si hay algo que sobresale en la vida de Santa Clara es su gran mortificación. Utilizaba debajo de su túnica, como prenda íntima, un áspero trozo de cuero de cerdo o de caballo. Su lecho era una cama compuesta de sarmientos cubiertos con paja, que se vio obligada a cambiar por obediencia a Francisco, debido a su enfermedad.

Siempre vivió una vida austera y comía tan poco que sorprendía hasta a sus propias Hermanas. No se explicaban cómo podía sostener su cuerpo. Durante el tiempo de Cuaresma, pasaba días sin probar bocado y los demás días los pasaba a pan y agua. Era exigente con ella misma y todo lo hacía llena de amor, regocijo y de una entrega total al amor que la consumía interiormente y su gran anhelo de vivir, servir y desear solamente a su amado Jesús.

Por su gran severidad en los ayunos, sus Hermanas, preocupadas por su salud, informaron a San Francisco quien intervino con el Obispo ordenándole a comer, cuando menos diariamente, un pedazo de pan que no fuese menos de una onza y media.

La vida de oración

Para Santa Clara la oración era la alegría, la vida; la fuente y manantial de todas las gracias, tanto para ella como para el mundo entero. La oración es el fin en la vida religiosa y su profesión. Ella acostumbraba pasar varias horas de la noche en oración para abrir su corazón al Señor y recoger en su silencio las palabras de amor del Señor. Muchas veces, en su tiempo de oración, se le podía encontrar cubierta de lágrimas al sentir el gran gozo de la adoración y de la presencia del Señor en la Eucaristía, o quizás movida por un gran dolor por los pecados, olvidos y por las ingratitudes propias y de los hombres.


Se postraba rostro en tierra ante el Señor y, al meditar la Pasión las lágrimas brotaban de lo mas íntimo de su corazón. Muchas veces el silencio y soledad de su oración se vieron invadidos de grandes perturbaciones del demonio. Pero sus Hermanas dan testimonio de que, cuando Clara salía del oratorio, su semblante irradiaba felicidad y sus palabras eran tan ardientes que movían y despertaban en ellas ese ardiente celo y encendido amor por el Señor.

Hizo fuertes sacrificios los cuarenta y dos años de su vida consagrada. Cuando le preguntaban si no se excedía, ella contestaba: “Estos excesos son necesarios para la redención, sin el derramamiento de la Sangre de Jesús en la Cruz no habría Salvación". Añadía: "Hay unos que no rezan ni se sacrifican; hay muchos que sólo viven para la idolatría de los sentidos. Ha de haber compensación. Alguien debe rezar y sacrificarse por los que no lo hacen. Si no se estableciera ese equilibrio espiritual la tierra sería destrozada por el maligno".

Milagros de Santa Clara

La Santa Eucaristía ante los sarracenos

En 1241 los sarracenos atacaron la ciudad de Asís. Cuando se acercaban a atacar el convento que está en la falda de la loma, en el exterior de las murallas de Asís, las monjas se fueron a rezar muy asustadas y Santa Clara que era extraordinariamente devota del Santísimo Sacramento, tomó en sus manos la custodia con la hostia consagrada y se la enfrentó a los atacantes. Ellos experimentaron en ese momento tan terrible oleada de terror que huyeron despavoridos.


En otra ocasión los enemigos atacaban la ciudad de Asís y querían destruirla. Santa Clara y sus monjas oraron con fe ante el Santísimo Sacramento y los atacantes se retiraron sin saber por qué.

El milagro de la multiplicación de los panes

Cuando solo tenían un pan para que comieran cincuenta Hermanas, Santa Clara lo bendijo y, rezando todas un Padrenuestro, partió el pan y envió la mitad a los Hermanos Menores y la otra mitad se la repartió a las Hermanas. Aquel pan se multiplicó, dando a basto para que todas comieran. Santa Clara dijo: "Aquel que multiplica el Pan en la Eucaristía, el gran misterio de fe, ¿acaso le faltará poder para abastecer de pan a sus esposas pobres?".

En una de las visitas del Papa al convento, dando las doce del día, Santa Clara invitó a comer al Santo Padre pero el Papa no accedió. Entonces ella le pide que por favor bendiga los panes para que queden de recuerdo, pero el Papa respondió: "Quiero que seas tú la que bendiga estos panes". El Papa le ordena bajo el voto de obediencia que haga la señal de la cruz sobre ellos. Ella bendijo los panes haciendo la señal de la cruz y al instante quedó la cruz impresa sobre todos los panes.

Larga agonía

Santa Clara estuvo enferma 27 años en el convento de San Damián, soportando todos los sufrimientos de su enfermedad con paciencia heroica. En su lecho bordaba, hacía costuras y oraba sin cesar. El Sumo Pontífice la visitó dos veces y exclamó: "Ojalá yo tuviera tan poquita necesidad de ser perdonado como la que tiene esta santa monjita". Cardenales y obispos iban a visitarla y a pedirle sus consejos.


San Francisco ya había muerto pero tres de los discípulos preferidos del santo, Fray Junípero, Fray Angel y Fray León, le leyeron a Clara la Pasión de Jesús mientras ella agonizaba. La santa repetía: "Desde que me dediqué a pensar y meditar en la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, ya los dolores y sufrimientos no me desaniman sino que me consuelan".

El 10 de agosto del año 1253 a los 60 años de edad y 41 años de profesión religiosa, y dos días después de que su Regla fuera aprobada por el Papa, descansó en el gozo del Señor, su Amado, su Esposo.


Tumba de Santa Clara

viernes, 10 de agosto de 2012



2012 Novena de Santa Clara de Asís día 9º.
OREMOS: Padre lleno de amor, que conceditse a Santa Clara seguir a Cristo con su vida de pobreza y oración, haz que también nosotros, por su intercesión, aprendamos a tener confianza en tu providencia, que nunca nos abandona, y a aceptar serenamente tu divina vountad. Por Jesuscristo Nuestro Señor.
DÍA 6º: AMOR A LA IGLESIA.
Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Te daré las llaves del Reino (Mt 16, 18-19).
Consideración: Santa Clara no pudo separar su fidelidad a Cristo y a su Evangelio de su comunión con la Iglesia, en la cual vive Cristo. Por eso quiso vivir y morir en la más filial sumisión al Papa y a la Iglesia, a quienes llevaba en su corazón, en su oración y su penitencia. Por eso quiso que su vida y la de sus hijas fueran semilla de vida para la cristiandad: "Te considero cooperadora del mismo Dios y sostén de los miembros abatidos de su Cuerpo inefable".
Meditese y pídase la gracia por la intercesión de Santa Clara.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, Dios nuestro, al recordar con alegria a Santa Clara, te rogamos que, por sus méritos y ejemplo, enraizados en la fe y en el amor, vivamos cada día el misterio de la resurrección y disfrutemos de tu presencia en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. AMÉN

jueves, 9 de agosto de 2012

2012 Novena de Santa Clara de Asís día 8º.
OREMOS: Padre lleno de amor, que conceditse a Santa Clara seguir a Cristo con su vida de pobreza y oración, haz que también nosotros, por su intercesión, aprendamos a tener confianza en tu providencia, que nunca nos abandona, y a aceptar serenamente tu divina vountad. Por Jesuscristo Nuestro Señor.
DÍA 8º: AMOR FRATERNO.
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado (Jn 13, 34).
Consideración: Santa Clara amaba con ternura a sus hermanas y a todos los hombres: se adelantaba a amar y acogía a todos con bondad, convencida de que el verdadero amor de Dios es inseparable del amor a quienes Dios ama, y se expresa en él. Ella nos dice: "Amándoos mutuamente con la caridad de Cristo, manifestad exteriormente con vuestras obras el amor que interiormente tenéis", hasta el don sin reservas, como Cristo nos amó.
Meditese y pídase la gracia por la intercesión de Santa Clara.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, Dios nuestro, al recordar con alegria a Santa Clara, te rogamos que, por sus méritos y ejemplo, enraizados en la fe y en el amor, vivamos cada día el misterio de la resurrección y disfrutemos de tu presencia en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. AMÉN

miércoles, 8 de agosto de 2012

2012 Novena de Santa Clara de Asís día 7º.
OREMOS: Padre lleno de amor, que conceditse a Santa Clara seguir a Cristo con su vida de pobreza y oración, haz que también nosotros, por su intercesión, aprendamos a tener confianza en tu providencia, que nunca nos abandona, y a aceptar serenamente tu divina vountad. Por Jesuscristo Nuestro Señor.
DÍA 7º: AMOR A MARÍA.
Jesús dijo a su Madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Y al discípulo: Ahí tienes a tu madre (Jn 19, 26-27).
Consideración: Ante la magen de María, Santa Clara selló su consagración a Jesucristo. Su amor a María era inseparable de su amor a Jesús. Por eso su vida due seguir las huellas de Cristo y de su santísima Madre. "Adhiérete a su Madre dulcísima. Como ella lo llevó corporalmente en su seno, tú, siguiendo sus huellas, puedes llevarlo espiritualmente en tu cuerpo casto". Clara nos lleva a María, y María nos da a Jesús.
Meditese y pídase la gracia por la intercesión de Santa Clara.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, Dios nuestro, al recordar con alegria a Santa Clara, te rogamos que, por sus méritos y ejemplo, enraizados en la fe y en el amor, vivamos cada día el misterio de la resurrección y disfrutemos de tu presencia en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. AMÉN

martes, 7 de agosto de 2012

2012 Novena de Santa Clara de Asís día 6º.
OREMOS: Padre lleno de amor, que conceditse a Santa Clara seguir a Cristo con su vida de pobreza y oración, haz que también nosotros, por su intercesión, aprendamos a tener confianza en tu providencia, que nunca nos abandona, y a aceptar serenamente tu divina vountad. Por Jesuscristo Nuestro Señor.
DÍA 6º: AMOR A LA EUCARISTÍA.
Yo soy el pan de vida. El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mi y yo en él (Jn 6, 5.36).
Consideración: La vida de Santa Clara giraba en torno a la presencia eucarística del Señor. La Eucaristía era para ella el lugar privilegiado de su encuentro con Cristo. Vivía la liturgia tal como la Iglesia desea: viviendo los misterios de Cristo, despertando en su corazón la alabanza, la gratitud y el amor. Por eso brotó de su corazón aquella encendida frase: "Ama del todo a Aquel que del todo se entregó por tu amor".
Meditese y pídase la gracia por la intercesión de Santa Clara.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, Dios nuestro, al recordar con alegria a Santa Clara, te rogamos que, por sus méritos y ejemplo, enraizados en la fe y en el amor, vivamos cada día el misterio de la resurrección y disfrutemos de tu presencia en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. AMÉN

lunes, 6 de agosto de 2012

2012 Novena de Santa Clara de Asís día 5º.
OREMOS: Padre lleno de amor, que conceditse a Santa Clara seguir a Cristo con su vida de pobreza y oración, haz que también nosotros, por su intercesión, aprendamos a tener confianza en tu providencia, que nunca nos abandona, y a aceptar serenamente tu divina vountad. Por Jesuscristo Nuestro Señor.
DÍA 5º: LA ORACIÓN.
Como el Padre me ha amado, así hos he amado yo; permaneced en mi amor (Jn 15,9)
Consideración: El secreto de Santa Clara fue su oración, su "estar" con el Señor. Porque amaba, buscó en el silencio y la oración el encuentro con Dios, pues "su amor aficiona, su contemplación nutre, susavidad colma, su recuerdo ilumina". Ella es para nosotros un reclamo a la relación personal y viva con Dios, enCristo por el Espíritu, que colma la profunda necesidad de amor y comunión que siente todo corazón humano.
Meditese y pídase la gracia por la intercesión de Santa Clara.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, Dios nuestro, al recordar con alegria a Santa Clara, te rogamos que, por sus méritos y ejemplo, enraizados en la fe y en el amor, vivamos cada día el misterio de la resurrección y disfrutemos de tu presencia en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. AMÉN

domingo, 5 de agosto de 2012

2012 Novena de Santa Clara de Asís día 4º
OREMOS: Padre lleno de amor, que conceditse a Santa Clara seguir a Cristo con su vida de pobreza y oración, haz que también nosotros, por su intercesión, aprendamos a tener confianza en tu providencia, que nunca nos abandona, y a aceptar serenamente tu divina vountad. Por Jesuscristo Nuestro Señor.
DÍA 4º: CRISTO POBRE Y HUMILDE.
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos (Mt 5,3)
Consideración: Santa Clara, sólo quiso poseer a Cristo. Porque amaba, lo siguió en su pobreza y humildad, en su existencia llena de amor al Padre y a los hombres, en el trabajo y en el sufrimiento. Exhortaba a sus hijas: "Guardemos la pobreza y humildad de nuestro Señor Jesucristo y de su santísima Madre". Ella nos recuerda que el desprendimiento de las cosas de la tierra nos hace ricos de Cristo y de los bienes del Reino.
Meditese y pídase la gracia por la intercesión de Santa Clara.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, Dios nuestro, al recordar con alegria a Santa Clara, te rogamos que, por sus méritos y ejemplo, enraizados en la fe y en el amor, vivamos cada día el misterio de la resurrección y disfrutemos de tu presencia en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. AMÉN

viernes, 3 de agosto de 2012

2012 Novena de Santa Clara de Asís dia 3º.
OREMOS: Padre lleno de amor, que conceditse a Santa Clara seguir a Cristo con su vida de pobreza y oración, haz que también nosotros, por su intercesión, aprendamos a tener confianza en tu providencia, que nunca nos abandona, y a aceptar serenamente tu divina vountad. Por Jesuscristo Nuestro Señor.
DÍA 3º: SEGUIR A JESÚS.
El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y se venga conmigo (Lc 9, 23)
Consideración: Santa Clara, caminó por la vida con la mirada puesta en Jesús, deseosa de identificarse totalmente con él. Jesús era su "Camino" y su ideal: "Observa a Cristo, medítalo, contémplalo, decidida a imitarlo". Ella nos conduce de la mano ante Jesús reclinado sobre las pajas, ensangrentado sobre la cruz, velado en la Eucaristía y nos dice: Contempla y busca en tu corazón la respuesta que debes darle.
Meditese y pídase la gracia por la intercesión de Santa Clara.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, Dios nuestro, al recordar con alegria a Santa Clara, te rogamos que, por sus méritos y ejemplo, enraizados en la fe y en el amor, vivamos cada día el misterio de la resurrección y disfrutemos de tu presencia en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. AMÉN

jueves, 2 de agosto de 2012

2012 Novena de Santa Clara de Asís día 2º.
OREMOS: Padre lleno de amor, que concediste a Santa Clara seguir a Cristo con su vida de pobreza y oración, haz que también nosotros, por su intercesión, aprendamos a tener confianza en tu providencia, que nunca nos abandona, y a aceptar serenamente tu divina voluntad. Por Jesuscristo Nuestro Señor.
DÍA 2º: EL EVANGELIO.
Estas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Hijo de Dios y tengáis vida en su nombre (Jn 20,31)
Consideración: Santa Clara, atraída por el Evangelio desde su juventud, hasta el último respiro permaneció fiel a su promesa: "Guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo". Fue la suya una vida limpia, iluminada día a día con la luz del Evangelio seguid como norma única. Que en nosotros se cumplan, como en Clara, las palabras de Jesús: "Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen" (Lc 11,28).
Meditese y pídase la gracia por la intercesión de Santa Clara.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, Dios nuestro, al recordar con alegría a Santa Clara, te rogamos que, por sus méritos y ejemplo, enraizados en la fe y en el amor, vivamos cada día el misterio de la resurrección y disfrutemos de tu presencia en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. AMÉN.

miércoles, 1 de agosto de 2012

2012. Novena a Santa Clara de Asís, día 1º.
OREMOS: Padre lleno de amor, que concediste a Santa Clara seguir a Cristo con su vida de pobreza y oración, haz que también nosotros, por su intercesión, aprendamos a tener confianza en tu providencia, que nunca nos abandona, y a aceptar serenamente tu divina voluntad. Por Jesuscristo Nuestro Señor.
DÍA 1º: AMIGOS DE DIOS.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos (Jn 15, 13-14)
Consideración: Santa Clara vivió la amistad divina con una correspondencia de amor total. El amor del Señor es la explicación de su vida entera. Ella escribió revelándonos el hondón profundo de alma: "Ama con tu corazón a Dios y a su Hijo Jesús que fue crucificado por nosotros". Clara nos repite: basta con amar enteramente, dejándose penetrar por el amor de Dios "que no amó primero" (1Jn 4, 19).
Medítese y pídase la gracia por la intercesión de Santa Clara.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Señor, Dios nuestro, al recordar con alegria a Santa Clara, te rogamos que, por sus méritos y ejemplo, enraizados en la fe y en el amor, vivamos cada día el misterio de la resurrección y disfrutemos de tu presencia en el cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. AMÉN.